Según
confirma el Sr Guerino Di Tora, director de Caritas Roma, “el desadaptado social no encuentra un motivo para vivir, para
mejorar”. Considerando estas palabras, recoger testimonio de la espontánea
solidaridad fuera de los ámbitos determinados para la caridad, es al menos una inmensa alegría, que aquellos “desadaptados” se organicen, muy pese
al disgusto del Sr Di Tora, para lograr la reciprocidad que sólo puede crear la
verdadera ayuda entre pares. Y es entre las mismas personas, sin órdenes ni
jerarquías, surgiendo en el hastío, que nace el PERIFERICO CULTURAL DE VILLA NOCITO en la ciudad de Bahía Blanca. Alejado de esa famosa
virtud teologal que supone el amor al artificio, en lugar del prójimo,
transformando la realidad impuesta por la psicología del Estado, aquella que
supone la diferencia entre personas y delincuentes, incluidos y excluidos. Es
un espacio que va creciendo como madreselva dentro de la macabra regla de
comportamiento social, donde la marginación que produce la realidad, es la
opción lógica.
Corriendo
en el tiempo, luchando y proyectando el alto vuelo de una construcción plena
del futuro, la comunidad, del barrio, para asumir el compromiso de la
transformación y para que se reconozcan las consecuencias de la marginación y
así revertirlas para anularlas, El
PERIFERICO CULTURAL se convierte en espacio de juego, aprendizaje,
expresión, solidaridad, formación escolar y artística. Otorga desde todos sus
integrantes mucho más que la oportuna caridad para los que menos tienen, aquí
se produce amor, continua y recíprocamente, para todo aquel que se acerque a
este barrio obrero y encontrará seguramente una parte del mundo donde el
sentimiento habla de llevarse más de lo que se deja.
¿Qué es el “Periférico Cultural de Villa Nocito”?
Es un espacio abierto para la
construcción colectiva de arte, cultura y oficios. Funciona desde 2008 en el
barrio Villa Nocito, en la esquina de las calles Manuel Molina y Santa Cruz.
Economía periférica: Se sostiene con los aportes que han realizado sus miembros y con fondos
que han obtenido haciendo distintos festivales y obras teatrales en diversos
lugares de la ciudad (ej.: Sala “Espacio por el Arte”, Israel 88). También con
colaboraciones que han llegado de parte de distintas personas de todo el país
(libros, muebles, etc.).
La idea del Periférico Cultural es
abrir espacios, con nuevas posibilidades. Crear posibilidades, afirmando que sí
se puede. Que todo es una construcción, aunar voluntades, creer y actuar en
conjunto y para el conjunto. Que se puede aprender a tocar instrumentos (como
violín, guitarra o percusión) en Villa Nocito o en el Rosendo López (ambos,
barrios de la periferia de Bahía Blanca). Que la gente del barrio puede montar
una obra teatral de creación colectiva y con música en vivo. Que se pueden
estudiar los procesos económicos y entenderlos, por sobre todo. Que se puede:
lo que se proponga y se busque. Que se puede, entre todos, romper con la idea
de la esterilidad de los márgenes y terminar definitivamente con el concepto de
abismo o barranco.
¿Cómo se fue gestando? ¿Por qué Periférico Cultural?
El Periférico Cultural se fue
gestando por necesidad de expresión. En el barrio, la única actividad a la que
tenían acceso los chicos es al fútbol, que es maravilloso, pero no la única
actividad posible. Sería interesante que los niños, aparte de jugar al fútbol
tengan la posibilidad de cantar o tocar un instrumento o actuar o dibujar, sin
tener que irse hacia el centro, o gastar grandes sumas de dinero por eso…
Entonces respondiendo a esta necesidad fue que mi amigo Javier Barrera (obrero
de la construcción y vecino) me propone de hacer un Centro cultural en Nocito,
a lo que le respondo ¿Por qué “centro” si estamos en la periferia? “Periférico
Cultural”, terminando con la idea de la línea que separa el adentro y el
afuera, apostando a una redistribución de las actividades y talleres
artísticos. Abarcando la idea de crear un espacio de expresión del barrio, un
espacio de formación y aprendizaje de arte, cultura y oficios. Desde teatro,
pasando por economía hasta albañilería.
¿Por qué en Villa Nocito? ¿Qué espera que
ocurra con el periférico?
Porque Javier vive ahí. Aunque la
idea es contagiar a otros barrios, después a la ciudad entera y a otras
ciudades… y así sucesivamente hasta que el Periférico Cultural se expanda por
toda Latinoamérica… Todo es posible, pero hay que empezar por casa primero.
¿Qué actividades se realizan en el Periférico?
Talleres periféricos: El Periférico en la actualidad desarrolla los siguientes talleres a los
cuales concurren niños y niñas del barrio: Taller de construcción de
instrumentos y música, apoyo escolar, percusión, experimentos y ciencias,
plástica, taller de nudos y macramé, murga, huerta; además se realizan ciclos
de cine y distintas salidas a otros espacios culturales con los niños y niñas
que se acercan al espacio.
Hoy el periférico se encuentra
construyendo una biblioteca popular y una sala teatral y de usos múltiples.
¿Quiénes pueden ser parte del periférico?
Nosotros vamos a trabajar con todas
aquellas personas que potencien las iniciativas del Periférico Cultural, con
aquellas que comprendan que esto es de y para la gente.
Periférico Cultural: como su nombre
lo identifica estamos hablando de periferia, no del centro, de centralizar:
sino de redistribuir y aprender desde la periferia, descentralizar la movida
cultural y artística a los barrios relegados. No que la cultura “llegue” a los
barrios (como si viniera de otro lado), sino aprender de y en la periferia, de
sus problemas, de sus conflictos, pero también de su sensibilidad, de su
nobleza, de su resistencia. Acompañar e involucrarnos con los poetas,
artesanos, músicos, bailarines… que viven y trabajan en los barrios.
Encontrar, entre todos, las
posibilidades de crear arte y expresarlo a la sociedad entera: en el medio de
una plaza, en cualquier esquina, en un centro de jubilados o en cualquier lado.
La idea y funcionamiento del
Periférico Cultural dependerá de la real demanda de la gente. No vamos a llevar
un paquete de talleres al barrio y realizarlos por imposición. De lo que se
trata es de crear entre todos los espacios y las prácticas que resulten
necesarias para todo aquel que se acerque.
La manera de concretar los talleres
es a través de los vínculos. Un amigo mío puede dar un taller de danza o un
amigo de mi hermano puede dar clases de guitarra y a través de ese vínculo se
lo invita a participar… en esta ciudad que es grandiosa a nivel artístico, (que
es grandiosa a pesar de que muchos blasfemen sus propias impotencias y se
escapen a la gran capital en busca de lo que después se vuelve su pesadilla)
hay muchísima gente solidaria. Gracias a ellos es posible este Periférico Cultural.
¿Qué visión tienen de la cultura en bahía?
Los que impulsamos el Periférico
Cultural no somos un grupo cerrado, si no que más bien somos una sumatoria de
distintas personas que nos encontramos a partir de esta propuesta. Esto implica
que evidentemente tenemos ciertos acuerdos implícitos, pero no necesariamente
pensamos lo mismo acerca de la cultura, la política u otras cuestiones. Sin
embargo, consideramos que si hay diferencias, esas diferencias no restan, si no
al contrario, suman y enriquecen. Por todo eso sólo puedo responder lo que yo,
Rodrigo Leiva, pienso de la cultura en la ciudad.
Bahía Blanca necesita dar espacio a
todos sus artistas y que ellos decidan y generen su cultura. Y no el polo
petroquímico, quien auspicia ciclos culturales pero no sabe de nuestras
necesidades, ni quiénes somos, ni qué hacemos. Ni tampoco es necesario que
pongan su interés en lo que hacemos; lo que sí es necesario es que dejen de
contaminar: que de una vez por todas tomen todas las medidas necesarias de
seguridad y cuidado del medio ambiente para no contaminar, nunca más.
Más allá de esto, Bahía Blanca reúne
las condiciones ideales para el artista: tenés que hacer un público, convocarlo
y mantenerlo, construir tus propios espacios, encargarte de la difusión, cobrar
la entrada y actuar, aparte de acarrear los elementos que utilices en escena…
etc.
Al contrario de lo que muchos
piensan (los mismos que dicen “en Bahía no pasa nada”), Bahía Blanca reúne las
condiciones ideales porque hay mucho por hacer, y eso involucra de lleno al
artista. No hay un circuito preestablecido y cerrado: el artista debe crearlo
(crear el circuito, pero que sea abierto). En Bahía Blanca pasa y va a pasar
algo si hacemos que algo pase. Hay quienes así lo hacen. En Bahía Blanca abundan
los hechos artísticos y los buenos artistas. Hay mucha cultura y hacedores de
cultura. En cada barrio hay un poeta, un actor, un músico… Como la cultura y el
arte no se mendigan, ni tampoco se traban por un subsidio que no llega, si no
que se hacen, será cuestión de que en cada barrio nazca un
periférico que le dé lugar y amparo: al artista y a su creación.
En el Periférico Cultural está de
manera explícita el accionar horizontal. Hay reticencias que no tienen ni van a
tener lugar (que no van a desviar el motivo primero del Periférico), como la
desconfianza y confusión, entre otras.
Toda herramienta que ayude al mejor
desenvolvimiento del Periférico será tomada. Y será tomada como una herramienta
y no como un punto central o determinante que condicione nuestro hacer (ej. la Personería jurídica).
La instancia de decisión será
siempre en reuniones y asambleas. Y nunca perdiendo de vista que lo que se
decida será para un mejor estar (habitar) del barrio y en función de lo
colectivo.
Desarrollar el trabajo territorial
es fundamental para generar el sentido de pertenencia en los vecinos y vecinas.
Pero no hay que perder de vista que el Periférico es una opción al barrio, que
quizá, sea la primera vez que accede a la posibilidad de elegir. De esa
elección dependerá la trascendencia y el sostenimiento del Periférico.
Por eso (y por mucho mas) creo que
no tenemos que actuar, o burlar u ocuparnos en ser una respuesta a… Si no ser
un movimiento sociocultural popular genuino, que se llama Periférico Cultural:
porque es la gente la que debe estar en el centro.
Ya con el árbol que plantamos y que
persiste en la futura plaza, desde nuestra presentación a estos días que pasan,
es más que claro que somos antagonistas a todo lo demás que ven en el
Periférico: “productos” o “fetiches” o “capital político”: todos ellos
utilitarios, para adjudicarse logros.
Porque estoy más que convencido que
lo que quede en el corazón de cada uno de los niños y niñas y de todo el barrio
de Villa Nocito, es lo único importante y real.
Pequeñísimo esbozo sobre el Periférico Cultural Villa Nocito:
El Periférico Cultural nace a partir de la idea
de abrir espacios, con nuevas posibilidades.
Crear posibilidades, afirmando que sí se puede. Que todo es una construcción, aunar voluntades,
creer y actuar en conjunto y para el conjunto.
Que se puede, entre todos y todas, romper con la
idea de la “esterilidad de los márgenes” y terminar definitivamente con la
idea de abismo o barranco.
No entendemos por ‘cultura’ lo que se debe o no
saber sobre las Grandes Artes (idea excluyente, que necesita de los
márgenes vacíos, aculturados). Si no, queremos construir una noción o
intuición que incluya las expresiones artísticas, pero también los oficios
y el trabajo en general, los distintos saberes constituidos y recreados a
cada momento en las relaciones cotidianas, el conocimiento más formal, la
historia de cada cual que otorga sentido a esa otra gran historia. Cultura
como la capacidad reunida de encontrarse para generar una mejor vida, más
justa, con posibilidades para todos: y con Amor, porque sin Amor no somos
nada.
Periférico Cultural: como su nombre lo identifica estamos hablando
de periferia, no del centro: redistribuir y aprender desde la periferia,
descentralizar los movimientos culturales y artísticos a y desde los
barrios relegados. No que la cultura “llegue” a los barrios (como si
viniera de otro lado), si no aprender de y en la periferia, de sus
problemas, de sus conflictos, pero también de su sensibilidad, de su
nobleza, de su resistencia.
Todo esto nos lleva a varias
conclusiones, pero quizá una sea la más importante:
Si se puede. Si se puede hacer las cosas bien. Y lo fácil que es hacer las cosas bien,
y cuantos más seamos mejor. Porque hacemos carne de la sonrisa y la alegría en
la mirada de cada uno de esos niños y niñas que se acercan al Periférico cada
día, es el principio de un mundo mejor.
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