Zuburbios; colectivo cultural multiartístico de Bahía Blanca. Algo así como una
profusión de almas trabajando en conjunto con la esperanza lucida en el
desarrollo de todos los mundos; trabar una unión con la creencia real en las
personas y la necesidad de expresión.
La
juventud quizá sea una virtud fundamental del colectivo; no tener una postura
mesiánica, tanto para el exterior como en el interior del conjunto. Nadie
tiene, ni es, autoridad, no hay un dogma; cada persona necesita su libre
desarrollo, esto no supone decir que la dirección del grupo va de la mano con
modas o vanguardias para lograr esa frescura moderna como vacuidad intelectual
que sólo es superficie, sino que apuesta a la acción más que a la segregación;
el que no produce no prospera, esto no significa una orden si no una
herramienta que deja la experiencia.
Es
un colectivo que conjuga la prepotencia de trabajo ante la apatía general, en
contra de la masividad comunicacional nociva. Al margen de un campeonato
artístico con premio y letra de cambio que supone “libertad cultural”,
Zuburbios se convierte en una propuesta que difiere con un mundo carcelario y
mentiroso. Propuesta con respuesta inmediata para crear otra realidad todos
juntos: ZUBURBIOS ES UN COLECTIVO
CULTURAL DE BAHíA BLANCA para todo(s) el/los mundo(s).
Entrevista
con Rodrigo Leiva testigo insurgente
y participante fundamental; participante insurgente y testigo fundamental.
Para comenzar, y de alguna manera abrir la entrevista
para quien no los conoce, ¿Qué es el Grupo Zuburbios?
Zuburbios es un colectivo de actividades culturales.
Comenzó siendo un grupo de teatro en el año 2004 y luego se resignificó como
elenco itinerante para darle forma al colectivo, que realiza actividades no
solamente teatrales sino que abarca también la música, la danza, poesía,
dramaturgia, escenografía, etc.
¿En qué tipo de prácticas se desenvuelve el Grupo?
Teatro, música, danza, pintura, publicación digital
del “Boletín Zuburbial” y dramaturgia propia con carácter social ligado a los
hechos históricos y actuales del ser humano.
¿De dónde proviene la necesidad de su existencia? ¿Por
qué nace la práctica?
Queremos un mundo mejor, un mundo de iguales: donde no
haya ningún niño con la mirada triste y sin comer, donde las madres puedan dar
lo mejor de sí a sus hijos, donde los padres trabajen dignamente… donde el ser
humano pueda desarrollarse plena, solidaria, honesta, coherente y
consecuentemente con sus pares.
Concebimos nuestras actividades como aporte a la
reflexión para ser mejores humanos y crear un mundo mejor. No abordamos la
escena como Mesías (bajando línea) con verdades absolutas en escena, pero sí
planteamos situaciones que proponen una profunda reflexión y sensibilización al
testigo que presencia el hecho artístico. Por esta razón nace nuestra práctica.
¿Qué problema o necesidad intenta resolver desde la
creación/acción el Grupo Zuburbios?
La necesidad de crear / recuperar una cultura propia,
participativa, independiente y autentica; y la unidad de todos los artistas de
la ciudad…
¿En qué grado de desarrollo se encuentra el Colectivo?
Pleno. Actualmente (abril de 2010) tiene dos obras teatrales en laboratorio
(“Día” y “Mesa 20”) ambas de dramaturgia propia,
próximas a ser presentadas.
La obra que hoy tenemos en cartel es el unipersonal “Boxeador.
Uno. Dos. Tres”; habiendo presentado “Perro”, “Pasto rojo”,
“Focos rabiosos”, “nuestras viejas nos crían nosotros nos juntamos”, “en
círculos” y diversos festivales culturales.
¿Qué objetivos tienen sus obras?
Insisto, no nos paramos en el rol de ser Mesías con
verdades absolutas, simplemente proponemos una reflexión, compartimos una
emoción con las historias que vivimos y revivimos en escena.
También es muy importante para nosotros retomar lo que
propone Antonin Artaud “los poderes sanadores del teatro”, a través de las prácticas
artísticas (cualquiera y todas de ellas: teatro, música, danza, pintura…)
cambiar una realidad.
¿A quiénes van dirigidas?
Particularmente a los adolescentes y a los adultos,
por la temática con las que narramos nuestras historias. Pero en laboratorio se
está gestando alguna que otra función para niños.
¿Consideran que es importante el espacio donde se
llevan a cabo las obras y su previa elección? ¿Por qué?
Es importante la significación que uno le da al
espacio, lo que uno hace del espacio. Proponemos una relación horizontal y dialógica
(de diálogo), a la misma altura que los testigos presentes. Un teatro sin
escenarios altos que nos separen del público.
Nos resulta importante la experiencia de actuar en un
barrio con la conciencia de que los testigos que se hagan presentes, quizá sea
la primera vez que ven teatro. Es maravilloso lograr un contagio y emocionar,
para que se multiplique la experiencia de que “si se puede”. Se puede crear un
mundo mejor…
¿Qué reacción buscan generar en el espectador?
Concebimos al público como testigos de un hecho
artístico que se sucede en ese momento irrepetible. Entonces generamos ese
vínculo en donde todos somos parte de la historia que se cuenta. De cada
momento. Espectador no. Testigo sí.
Buscamos emocionar, conmover. Y en el mejor de los casos,
generar una reflexión.
¿Qué opinan de otros grupos de arte callejero?
Que nunca deben cesar sus actividades… Como la cultura
y el arte no se mendigan, ni tampoco se traban por un subsidio que no llega, si
no que se hacen, será cuestión de justamente: seguir haciendo.
¿Consideran que realizan una actividad política?
Si. Es una política a favor de la vida, la inclusión,
la igualdad, la posibilidad, el respeto, la libertad y el amor.
Una política en pos de un mundo mejor.
¿Cómo solventan los gastos del grupo?
Se solventan con el aporte de cada uno de los que
participan en la propuesta de trabajo artística. Luego con lo recaudado de las
presentaciones, (y siempre que se pueda) se repone y se conforma un fondo común
para invertir en luces, libros, o lo que vaya surgiendo como necesidad de las
practicas que hacemos.
¿Alguna vez recibieron algún subsidio?
No.
¿Recibirían el apoyo económico que pudiera
brindar alguna empresa o el Estado?
No del polo petroquímico. Sencillamente porque lo que
hace este monstruo empresarial es crear una gran pantalla: auspicia ciclos
culturales para entretenernos y hacernos olvidar lo que es evidente: la
contaminación que genera a nuestra ciudad. Esa es la cultura Pro infértil: anti
vida.
No del estado si a cambio nos coarta nuestra libertad.
El “apoyo” que pueda “brindar” el estado debe ser una obligación, ya que lo
único que tiene que hacer es administrar equitativamente los fondos.
Redistribuir lo que a cada uno le corresponde. Amparar de esta manera, pero
nunca limitar la libertad de creación.
¿Accederían a cambiar cosas del grupo y de las obras
si los auspiciantes lo exigieran?
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