CONMEMORACION DE LA SEMANA TRAGICA PDF Imprimir E-Mail
Tuesday, 20 de January de 2004

A 85 años de la sangrienta represión, los reclamos persisten. La historia se repite.


CONMEMORACION DE LA SEMANA TRAGICA

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En enero de 1919 se produjo, bajo gobierno radical, una huelga general masiva que culminó en una masacre contra la clase obrera en general y contra comunidades de inmigrantes: se la conoce como la Semana Trágica. El pasado 10 de enero se realizó la sexta marcha en memoria de los caídos, donde participaron asambleas, obreros, organizaciones políticas y de trabajadores desocupados. ¿Por qué recuperar estos hechos del olvido?

    "Una huelga en los talleres Vasena y el saldo de 5 obreros muertos desató una serie de enfrentamientos que se prolongaron durante una semana. El día 9 de enero más de 100.000 manifestantes marcharon desde la calle Corrientes hasta Chacarita para enterrar a los muertos. Los policías fueron hasta el cementerio mismo y la nueva lucha dejó 40 muertos y centenares de heridos. Por la tarde se declaró una huelga general en la que trabajadores de distintos lugares se manifestaban por las calles. (...) Finalmente el día 16 "la calma volvió al país". La brutalidad policial puede evidenciarse en una metodología particular: muchos cadáveres de los obreros fueron calcinados. La Semana Trágica dejó más de 700 muertos y cientos de deportados y detenidos." (Colección Utopía Libertaria, 1994, Pág. 2.)

LA SEXTA MARCHA

En 1919, los obreros pedían la reducción de la jornada laboral de once a ocho horas, descanso dominical, aumento de sueldos y que se dejaran los despidos sin efecto. Como contestación obtuvieron cárcel y asesinatos.

La numerosa respuesta a la convocatoria, citada para el pasado sábado 10 de enero, se erige sobre la vigencia de aquellos reclamos y en repudio a la criminalización que aún hoy gobierna las relaciones entre propietarios y explotados. La esquina de Pepirí y Amancio Alcorta se fue poblando desde las 5 de la tarde de militantes y vecinos que recuperaban los hechos del olvido y se disponían a marchar en consecuencia. Ese es el lugar donde se produjeron los primeros cinco asesinatos: obreros que sostenían su huelga impidiendo pacíficamente la salida de los camiones de Vasena desde los depósitos situados a siete cuadras de distancia. Es allí donde se congregó la columna que tras una bandera conmemorativa atravesó Pompeya, serpenteando la barriada con sus tres cuadras de manifestantes. Integrantes de la asamblea popular Boedo-San Cristóbal, Plaza Martín Fierro, de la asamblea Ángel Gallardo y Corrientes, del MUP, AUCA, Socialismo Libertario, Marabunta, LSR, PTS, MTL, Polo Obrero, OSL y del MTD 1° de Mayo marcharon hasta la Plaza Martín Fierro, lugar donde se hallaba la empresa Vasena e Hijos; una vez allí, realizaron dos obras teatrales alusivas tras la lectura de un documento que expresaba el repudio a la impunidad de ayer y de hoy:

“Acusamos a los actuales gobernantes de ser ellos herederos de aquel Yrigoyen, de aquellos represores y de aquellos fascistas. Las balas que han desaparecido 30.000 compañeros, las que reprimieron el 19 y 20 de diciembre, las que asesinaron a Maxi, a Darío, a los chicos de Floresta entre otros, las que reprimieron en Neuquen y atentaron contra la concentración en Plaza de Mayo del ultimo 20 de diciembre, responden a los mismos intereses que masacraron a los trabajadores de Vasena. Nos sentimos herederos de esos luchadores por una sociedad justa, por eso reafirmamos hoy como hace 85 años el enfrentamiento al capitalismo”.

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“LA SANGRE DE LOS CAIDOS ES REBELION”

Una breve reseña por los pensamientos y posturas que volcaron participantes del evento permite enfatizar el carácter reivindicativo que rige las luchas clasistas de la actualidad en relación con las postulaciones y protestas de los obreros masacrados en 1919. Así, las proclamas de los trabajadores que encabezaron aquella huelga –conducidos por el sindicato anarquista F.O.R.A del quinto congreso- son recuperadas por trabajadores ocupados y desocupados como experiencia de identidad, organización y rebelión: “Aquel era un movimiento obrero independiente, antiestatista, antipatronal y anticlerical, que no solamente denunciaba la explotación, sino que trataba de promover una cultura diferente, basada en la fraternidad y la igualdad”, destaca Claudio, integrante de Socialismo Libertario. “Hoy tenemos que afirmar qué es lo que buscamos como sociedad, y reapropiarnos de todas las facultades que el sistema te niega; pensar no solamente en la explotación, sino sobre todo en el problema de la opresión. Pensar la revolución social no como un acto, sino como un proceso conciente de construcción social”. Y concluye analizando que “la rebelión del 19 y 20 de diciembre de 2001 es una pista de lo que puede ser el protagonismo de la gente, desde abajo, como proceso transversal a toda la sociedad”.

Por su parte, Agustín, del MTD 1° de Mayo, considera que gracias a aquellas luchas se frenó al menos un poco el avasallamiento policial. Aunque afirma: “Nosotros tuvimos un caso parecido, el de Kosteki y Santillán. Con métodos más discretos y disfraces más camuflados las prácticas represivas son las mismas. Pertenecemos a esa clase y vamos a recordar esa fecha y sus reivindicaciones como propias”.

Mientras los bombos retumban y las promesas de venganza se envalentonan al ritmo de la marcha, Laura, del MUP, exalta que “La lucha sigue; las de ellos no eran banderas diferentes a las que levantamos hoy. Peleamos por trabajo, pero sabemos que el trabajo encierra la explotación. Por eso queremos conquistar otros valores, otro vínculo social, sin jerarquías, trabajar sin patrones. Nuestros proyectos productivos son esas pequeñas experiencias de trabajo autogestionado”. Y finaliza considerando que “en los últimos años hemos perdido muchas conquistas del movimiento obrero a causa del neoliberalismo. Pero hasta que la sociedad no sea libre, justa y no haya más división de clases, no vamos a parar”.

Tras la bandera del MTL, Carmen avanza las últimas cuadras de la marcha, imperturbable, mientras comenta que “este es un barrio de tradición de lucha muy grande. Es un honor poder recordar a aquellos hombres que fueron parte de la construcción de la historia del movimiento obrero”. Rodeada de compañeras que la escuchan, enfatiza: “La memoria no se puede perder, recobrar esto es un acto contracultural”.

Las más de veinte cuadras de recorrido encuentran destino en la Plaza Martín Fierro, donde un grupo de personas entre las que se destacan trabajadores de Brukman, reciben a la cada vez más nutrida columna. Es tiempo de descanso. Horas después, la masiva concentración se había extinguido, reactivando en muchas memorias el legado de aquellos luchadores. “Nos vienen mintiendo y creemos que nunca los trabajadores peleamos y siempre algún Estado, algunos gobiernos o algún patrón bueno nos dieron los beneficios, gratuitamente”, añade Adrián, integrante de la Asamblea Ángel Gallardo y Corrientes, que organizó -el día anterior- una marcha y escrache al convento de Corrientes y Yatay como repudio a las balas que de allí partieron el 9 de enero de 1919 con destino al cortejo fúnebre que acompañaba los cuerpos de los primeros obreros asesinados, ataque coronado con una feroz masacre orquestada al arribar a la Chacarita. Y antes de retirarse, Adrián se interroga: “¿Qué es trabajo digno?, ¿Ser explotado bajo un patrón capitalista, que te paga un salario legal y aportes jubilatorios? Para mi no, es el trabajo con compañeros, colectivo, autogestionado, sin plusvalía. Ahora, si nos situamos en 1920, el lograr las ocho horas, el no trabajo infantil, eran reclamos absolutamente valiosos, hechos que mucha gente no conoce, siempre escondidos. Hay que recuperar nuestra historia para dar un salto en la discusión; pasar de esto de la cooperación despótica, o sea todos trabajamos para favorecer a una empresa o a un patrón, para empezar a colaborar entre nosotros; para todos, todo. Como dice una vieja frase anarquista: la propiedad es el primer robo. Después no hay más ladrones.”

ENERO 1919. INTRODUCCION

“La modernidad de la Argentina empezó en 1919”, afirma David Viñas (autor –entre otros tantos escritos- de la novela “En la semana trágica”, 1966). Del sur venían los manifestantes. Los gentleman del norte sienten la invasión de la ciudad, el miedo a los negros convertidos en rojos. ¡Que no copen nuestra propiedad, nuestros ahorros! Empieza el siglo XX argentino. ¿Qué siente la clase media acomodada cuando ve ingresar a los piqueteros a su ciudad y atravesar sus calles? La invasión desde los arrabales porteños de principios de siglo se convierte hoy en intromisión piquetera. Sucede que el conflicto de clase subyacente, reprimido, de pronto emerge, y desata su insurrección. En pleno verano de 1919. O en los movimientos de desocupados, hoy, que desatan su lucha como conciencia de una clase que ya no tiene más sindicatos ni centrales que la representen frente a una realidad laboral precarizada. “Aquellos trabajadores fueron la escuela, el camino que enseña que uno no puede abandonar la clase trabajadora en manos del capitalismo”, ratifica La Negra, obrera de Brukman. “Ayer fue el radicalismo, hoy es el peronismo. Pero es lo mismo, porque el 19 y 20 pasó que uno sacó al otro. En aquellos tiempos los trabajadores se insertaban en la parte sindical, estaba la F.O.R.A. Nosotros tenemos que rever eso, y no tenerles miedo a los burócratas hijos de puta que hoy te venden un pedazo de tierra o de trabajador”.

A fines de 1918, los reclamos por condiciones dignas de trabajo se habían hecho tan fuertes que las dos centrales obreras más importantes (sindicalistas y anarquistas) llamaron a una huelga general. Los Talleres Metalúrgicos Vasena fueron el epicentro de la protesta. Los levantamientos obreros de los primeros días de 1919 se enfrentaron con los intereses del clero, la clase económica dominante y el ejército, que a través del General a cargo del operativo represivo, Luis Dellepiane, declaró: “Habrá un escarmiento que se recordará durante los próximos 50 años”. Su sentido de la proyección histórica se cumpliría en dicho plazo, pues la suma acierta 1969, fecha del alzamiento popular clasista en Córdoba conocido como “El Cordobazo”.

Milciades Peña dice en su obra “Masas, Caudillos y Elites”, Ediciones Fichas, Bs.As 1973, que “frente a la fábrica donde se había iniciado la huelga (los Talleres Vasena), un destacamento del ejército ametralla a los obreros. Lo comanda un joven teniente, llamado Juan Domingo Perón”. A la represión institucional se sumó la aparición de la Liga Patriótica, agrupación fascista que se dedicó a perseguir, torturar y asesinar obreros y judíos, vinculados con el maximalismo –considerado como el programa máximo de la revolución socialista soviética que pretendería apoderarse del país-, debido a que eran conocidos como “rusos”, en momentos en que la revolución del 17 daba al mundo una perspectiva de liberación y de triunfo. También la Iglesia Católica se sumó a la presión al gobierno para que adopte una posición dura contra el movimiento sindical: organizó una colecta para recoger fondos y enfrentar a los huelguistas. Entre el 7 y el 11 de enero de 1919, la violencia desatada provocó 700 muertos, 3.000 heridos y más de 50.000 detenidos y prontuariados, que eran llevados a la isla Martín García para ser posteriormente deportados.

Tras haber recibido la noticia de que la huelga se había extendido a Rosario, Santa Fe, Mar del Plata, Bahía Blanca, hacia el noroeste de la provincia de Buenos Aires y de que la Capital Federal estaba aislada del resto del país a causa del paro de los ferroviarios y de la Asociación Obrera Marítima, el gobierno se entrevistó con Vasena, quien accedió a conceder las mejoras exigidas en el pliego de reivindicaciones. Aunque muchos sindicatos se mantuvieron en huelga, el día 13 de enero la mayoría de los obreros había retomado sus tareas.

“Hoy, después de tanto tiempo, seguimos siendo súper explotados”, afirma La Negra. Y concluye: “Somos la continuación de esos trabajadores que salieron y dieron la vida, no solamente por ellos, sino por toda la sociedad. Los tenemos que reivindicar y llevarlos en el alma, amar la clase y la revolución. Y no olvidarnos nunca de que esa fue nuestra Semana Trágica”.

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