Cooperativas Disco de Oro – Cooperativa VIVISE (ex Arrufat) – La Nueva Unión.
La crisis
del 2001 ha
dejado sus marcas, a pesar de la recomposición del stablishment, la suba en la
producción de los últimos años y la baja en los índices de desocupación,
pobreza e indigencia, no hay nada que garantice una estabilidad que cada día
depende más de los grandes mercados mundiales, hoy en bancarrota.
Ante los
embates de cualquier nueva crisis en este sistema, sea propia o ajena, las
empresas no tienen el menor escrúpulo en dejar sin trabajo a miles de
trabajadores con tal de no perder su margen de ganancia, y estos no tienen la
mejor idea que recuperar las tradiciones de lucha que aunque cercanas en el
tiempo, ya parecían olvidadas.
De este
modo las tomas u ocupaciones de fábrica que se están produciendo en Capital y
Gran Buenos Aires aumentan cada día. Más allá de las particularidades de cada
caso, hay un denominador común: ante el abandono de la patronal de la fábrica,
los obreros resisten y luchan por mantener sus fuentes de trabajo, y, llegado
el caso, se disponen a producir sin patrón.
Este
trabajo desea dar un pantallazo de sólo algunos de los conflictos que se está
dando, prometiendo poder llegar a más lugares en breve.
Parte II
Cooperativas Disco
de Oro – Cooperativa VIVISE (ex Arrufat) – La Nueva Unión.
Cooperativa Disco de Oro
(Ex DICORO S.A.I.C.Fe I.)
Ni los trabajadores, muchos de ellos con
antigüedad de 30 a 40 años en la empresa, esperaban las maniobras de
vaciamiento que comenzaron hace unos meses. Ni los dueños Camilo Ferrón (hijo
de Guillermo Ferrón, empresario del aceite) y su testaferro Sergio Godoy del
Castillo, sospecharon la reacción de los trabajadores cuando fueron
descubiertos “in fraganti” intentando
sacar las maquinarias de la planta, luego de haber invitado a todo el personal
a tomar vacaciones.
El destino de la fábrica Disco de Oro (DICORO
S.A.I.C.), situada en Av. Córdoba e Int. Alvear en San Andrés, partido de San
Martín, no dista mucho del resto de las empresas que hoy están en proceso de
autogestión.
Produciendo 18000 unidades de tapas para
empanadas y pascualinas por día, con un personal de 15 empleados, nadie imaginó
lo que se avecinaba.
Hace unos nueve años empleaba a más de 60
personas, pero los sucesivos recortes de personal los redujeron a sólo 15.
En los últimos dos años el testaferro de la
empresa, Sergio Godoy del Castillo, acentuó el proceso de vaciamiento
argumentando deudas con los acreedores. Desde octubre de 2008 les debe los
sueldos a los trabajadores (7 meses). No pagó el aguinaldo y tampoco hizo los
aportes jubilatorios aunque en los recibos figure el descuento (por el momento
no disponen de Obra Social). Además desde enero de 2008 no pagaban los
servicios de agua, electricidad, gas y teléfono.
El detonante fue el primer día de vacaciones, 2 de Febrero de 2009, con la reacción de los trabajadores al descubrir que a
espaldas suyas la patronal intentaba llevarse las maquinarias. Una fluida
comunicación entre los compañeros alertó a todos y los llevó a concentrarse en
la puerta. En ese momento deciden entrar y tomar la fábrica para evitar el
vaciamiento total.
El testaferro argumentó que se llevaban las
máquinas para pagarle a los acreedores (entre los que no se encontraban los
trabajadores).
Ante esta maniobra realizan la denuncia ante
el Ministerio de Trabajo por vaciamiento en salvaguarda de los puestos de
trabajo. Debido al silencio de la patronal, los trabajadores comienzan la
inscripción de la cooperativa.
El 4 de marzo de 2009 se dirigieron a La
Plata junto a compañeros de las Cooperativas Textil Quilmes y Esperanza del
Plata, para entrevistarse con diputados de la Provincia de Bs. As. A fin de que
presenten los respectivos proyectos de expropiación.
Por falta de pago del servicio de
electricidad del antiguo dueño, los trabajadores se encontraron con la
dificultad de salir adelante por sus propios medios. Gracias a la ayuda de un
vecino que les pasa corriente, hoy pueden producir tapas para empanadas y
pascualinas y pre-pizzas.
Mientras que esperan que se trate el proyecto
de expropiación, iniciaron conversaciones con el municipio y la compañía de
electricidad para que reestablezcan el servicio.
Reciben un gran apoyo de los vecinos y otras
empresas recuperadas de la zona.
…
Cooperativa VIVISE (Ex Fortunato
Arrufat S.A.I.C. y F.)
La célebre fábrica Arrufat ubicada en Tres
Arroyos 739 del barrio La Paternal elaboraba desde 1931 distintos productos en
base a chocolate. Su última propietaria fue hasta hace poco tiempo Diana Arrufat, nieta del fundador del establecimiento.
Una supuesta desavenencia entre la ex dueña y
un socio inversionista en diciembre de 2007 provoca un paulatino vaciamiento de
la empresa.
En enero de 2008 los trabajadores notan una
acentuada baja en la producción. La empresa vendía sus productos pero dejó de
comprar materia prima. Los obreros hicieron llegar el reclamo, aclarando a la
dueña que si seguía con esa actitud, la fábrica dejaría de funcionar.
Así fue como llegaron a marzo del mismo año
sin cobrar regularmente los sueldos. Primero recibían $300 cada semana, luego
$200 hasta llegar a sólo $50. Para ese entonces habían dejado de recibir la
ayuda escolar y el salario familiar.
Con un ritmo cada vez menor en la producción
transcurrió gran parte del año viendo cómo la empresa se desmoronaba. Tanto
Diana Arrufat como su marido, Eduardo Pagano (supuesto administrador
provisorio) pronosticaban a sus empleados que la empresa iba a quebrar, y les
recomendaba que busquen otro trabajo.
Recién en octubre de 2008 terminaron de
pagarles el salario de abril y prácticamente no había trabajo.
En noviembre la dueña insiste en la quiebra.
La última vez que la ven en la fábrica fue en diciembre de 2008. Ya el final
estaba decretado. El servicio de suministro eléctrico había dejado de pagarse
en noviembre, y ya con dos meses de deuda, el 5 de enero de 2009, la empresa de
electricidad cortó la luz.
Ese mismo día, los trabajadores encontraron
la fábrica cerrada con un cartel en la puerta que avisaba a todo el personal el
cese de actividades de la planta.
Con nueve meses de sueldos adeudados, los 40
trabajadores reunidos en la puerta, entre los que se cuenta a empleados con más
de cuarenta años de antigüedad, decidieron tomar la fábrica.
Festival Solidario en apoyo a los
trabajadores.
Luego se dirigieron al Ministerio de Trabajo
para realizar la denuncia por vaciamiento. Ese mismo día la patronal denunciaba
a los trabajadores por usurpación.
Sin respuestas por parte de la patronal y del
Estado, resuelven conformarse en cooperativa e intentar producir sin patrón.
Desde el primer momento recibieron el apoyo
del barrio. Gracias al “cablecito” de una vecina reciben electricidad y
producen de manera “artesanal” (a mano) bombones, tabletas de chocolate y
huevos de pascua, los que salen ellos mismos a vender a la calle.
También recibieron donaciones de dulce de
leche y cacao.
A las 7 hs. del 5 de marzo, cuando la toma
cumplía dos meses, llega un oficial de justicia acompañado por un operativo
policial que con el correr de las horas llegaría a contar más de 200 efectivos
(incluyendo a la infantería y el grupo GEO). La intención era incautar la
máquina refinadora de chocolate de cinco cilindros, la más importante que
compone la planta ya que es vital para la elaboración de todos los productos.
Esta maquinaria, prendada y rematada por un
juicio iniciado en el 2007 originó la oportuna orden.
Los efectivos del grupo GEO que bajaron con
sogas por los muros de los vecinos y rompieron uno de los accesos, se
encontraron al llegar a la máquina con dos de los obreros encadenados a ella.
La resistencia de los trabajadores que se
encontraban dentro yla presión que
ejercían desde afuera una gran cantidad de manifestantes, obligó al juez a
posponer por 15 días la medida (vence el 26 de marzo).
Actualmente son 33 los trabajadores que
impulsan la cooperativa. Mientras la ex dueña sigue de viaje en Grecia, ellos
se ocupan en poner en marcha la fábrica nuevamente.
…
Cooperativa La Nueva Unión
(Ex Talleres Unión S. A. de Artes Gráficas)
Esta gráfica dedicada desde 1938 a encuadernación fina y rústica fue fundada
por Ricardo Agustín Laino, padre del presidente de la empresa al momento de
cerrar.
La primera gran crisis fue en 2001 cuando comenzaron una cesación de salarios
que llegó hasta el 2004. La empresa entró en convocatoria de acreedores, hasta
ese entonces se les adeudaba varios meses de sueldo y recibían vales de $50 por
semana, eran alrededor de 50 trabajadores.
En 2004 los mayores acreedores,
sus trabajadores, en asamblea de manera preventiva deciden conformar la
cooperativa. Con el tiempo, la actividad se fue regularizando y el proyecto quedó
en suspenso. La empresa volvía a producir de manera sustentable, con turnos de
doce horas, donde la sección de doblado trabajaba las 24 horas del día.
Pero en enero de 2007 comienza
una baja en la producción que se extenderá hasta mediados de año.
El 6 de agosto de 2007, al
ingresar al turno, el personal descubrió que la patronal se había llevado la
mitad de las máquinas (encuadernación fina, quedó la encuadernación rústica) y
vació las oficinas llevándose todas las computadoras que contenían información
vital para el funcionamiento de la empresa (sueldos, presupuestos, facturación,
cartera de clientes, etc.). El empresario argumentó que lo hizo para salvarlas
de un remate (estaban prendadas).
Este mismo día, los 48
trabajadores, decidieron ocupar la fábrica para evitar el vaciamiento total de
la planta. Desde ese momento comenzó el cese de pagos de sueldos.
Ya en octubre y tras algunas
negociaciones se les daba $50 por semana, sin embargo la patronal rechazaba
trabajos pedidos desde las editoriales. Comenzaba un lock out patronal. Los
compañeros entendieron la intención del dueño de hacer quebrar la empresa.
Gracias a la presión, los mismos obreros
consiguieron algunos trabajos. A pesar de la oposición de Ricardo Agustín Laino
hijo, sostuvieron al cliente más importante en tratativas directas entre los
trabajadores y la editorial, dejando de lado al dueño.
“Llegó un momento en que el ex dueño nos
dijo: Yo no puedo hacer más nada, así que hagan lo que quieran. Como pude
empecé a hablar con los proveedores. Y a esa altura la fábrica la manejábamos
nosotros: cobrábamos, facturábamos, comprábamos los insumos, pagábamos los
impuestos, nos repartíamos” (Flavia, administrativa con 10 años en la
empresa).
Durante esta etapa el ex dueño
intentó como fuere boicotear la experiencia autogestiva: cambiando los pedidos,
desatendiendo a los clientes y faltando a los acuerdos y prioridades de la
producción. A pesar de estos obstáculos, los trabajadores lograron llevar
adelante la fábrica. Pero en diciembre de 2007 entra en la justicia el pedido
de quiebra.
El 13 de marzo de 2008 llegó la
orden de desalojo y clausura. Ese mismo día parte de los 33 trabajadores se
encontraba en el INAES por la habilitación provisoria de la cooperativa. Los
trabajadores se resistieron al desalojo ante el oficial de justicia y la
policía.
En asamblea deciden iniciar un
acampe en la puerta de la fábrica con una guardia permanente. Las familias de
los trabajadores, los vecinos, el sindicato gráfico y otras cooperativas
ayudaron de distintas maneras para el aguante en la puerta.
Tras nueve meses de acampe, 250
personas, entre trabajadores de la gráfica y otros cooperativistas se dan cita
en una audiencia ante el juez de la causa. Al llegar al lugar se enteraran que
había sido suspendida hasta nuevo aviso. Los manifestantes indignados deciden cortar
la calle primero, y luego ocupan el juzgado para conseguir que su caso sea
tratado. Ante la presión, el juez los recibe y fija fecha para una nueva
audiencia.
Luego de tres meses (bajo acuerdo
con el banco acreedor de la hipoteca del inmueble) la justicia falla a favor
por la continuidad de los trabajadores en el control de la fábrica, a través de
una concesión de un año.
En la actualidad son 23 los
trabajadores que impulsan la cooperativa, los que luchan por la Ley de
Expropiación.
“Es una oportunidad única en mi vida, no la
voy a tener nunca más, ¿qué va a salir? Yo se que voy a dejar lo que tenga que
dejar, y más también, si bien esto no es fácil, es mucho más hermoso que estar
siempre subordinado a los designios del patrón, el futuro que hay acá es
enorme” (Luis, doblador con 20 años en la fábrica)
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