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Monday, 05 de April de 2010

Curtarsa contamina - Los vecinos se organizan


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En Luján, provincia de Buenos Aires, vecinos y diversas organizaciones llevan adelante desde hace unos cuantos años, la lucha contra la contaminación producida por Curtarsa S.A., empresa dedicada al proceso de curtido de cueros, una de las industrias mas dañinas del medio ambiente, instalada en la localidad de Jáuregui, volcando sus efluentes al río Luján.

 

La empresa comenzó a funcionar a finales de la década del 60. De capitales argentinos, en ese momento curtía unos 300 cueros diarios. Sin embargo, de aquellos años existen registros documentados de los problemas que comenzaba a generar.  

 

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A mediados de la década del 90, Curtarsa fue adquirida por la firma italiana Italian Leather Group, y comienza un proceso de expansión edilicio y productivo (hoy procesa unos 6 mil cueros diarios sobre una capacidad instalada de 10 mil). Es la quinta curtiembre del país en números de exportación.  
Por esos años se detectan casos de metahemoglobinemia en lactantes, y empieza a ponerse en duda la calidad del agua de pozo que consumía el pueblo. Se detectan altas concentraciones de nitritos y nitratos y metales pesados. De ese tiempo datan las primeras organizaciones vecinales-ambientalistas (hoy nucleadas en la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense).  
Después de una larga lucha, el pueblo consigue la llegada del agua corriente, pero sólo en Jáuregui, y no así en Pueblo Nuevo.  
En 1999, Greempeace estuvo presente en el efluente líquido de la empresa, que desemboca en el río Luján. Se constató presencia en altas concentraciones de cromo, zinc, plomo y mercurio. A esto debe sumarse los millones de litros de agua que utiliza Curtarsa diariamente, que contamina y tira al río Lujan. Además, la extracción de semejante cantidad de agua desde un solo punto genera un cono de depresión que permite a las sustancias contaminantes filtrarse a las napas.  
En base a un relevamiento realizado entre el 2000 y el 2006 por la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC), en Jáuregui el promedio de muertes por cáncer es del 38% (en algunos años se superó el 50%), cuando la media nacional está estipulada en un 18%. A eso deben sumarse serios problemas respiratorios y de la piel, y la presencia casi permanente de un olor similar al “huevo podrido”, técnicamente conocido como “ácido sulfhídrico”.  
Desde que los italianos se hicieron cargo de la curtiembre, murieron tres trabajadores en respectivos accidentes, en la mayoría ocasionados por negligencia de la empresa. Además hay muchos trabajadores enfermos, en especial por la manipulación del cromo.  
En 2007, Curtarsa obtuvo el Certificado de Aptitud Ambiental, casualmente en noviembre, cuando la gestión de Felipe Solá y Miguel Prince se despedían de la administración provincial y municipal. Provincia decidió darle ese documento a pesar de 21 incumplimientos y de serias irregularidades registradas durante el proceso legal presentado por la empresa. El Certificado es clave para el funcionamiento de la empresa, y venció en noviembre pasado. Ahora Provincia debe tomar una decisión. En paralelo, la intendenta Graciela Rosso presentó una denuncia penal contra tres directivos de Curtarsa por presunto daño a la salud y el medio ambiente.
En enero se conformó la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el Medio Ambiente del Partido de Luján, espacio que nuclea tanto a las viejas organizaciones ambientalistas que luchan desde hace más de 15 años, como a diferentes organizaciones sociales y partidos políticos del distrito. Se están llevando a cabo distintas acciones para frenar la contaminación y garantizar la reubicación de los trabajadores.

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El movimiento viene creciendo en número y radicalización. Desde comienzo de año, han realizado cortes de ruta, marchas al municipio y numerosas reuniones con el Concejo Deliberante y diferentes autoridades municipales y provinciales sin llegar aún a ninguna solución.
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En el último comunicado de prensa de la Asamblea de Vecinos y Organizaciones por el  Medio Ambiente del Partido de Luján,  denuncian:

Tras infructuosas reuniones con el OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, dependiente del gobierno de Daniel Scioli) donde se repitieron las promesas de siempre (un sinfín de estudios ambientales) pero  no se ofreció  ninguna solución urgente al reclamo de  los vecinos y organizaciones de Luján; como Asamblea Ambiental exigimos una respuesta urgente del Gobierno Municipal y Provincial a nuestros reclamos:

- Le demandamos al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, como responsable máximo, que el OPDS no entregue el Certificado de Aptitud Ambiental ni le permita continuar con las pruebas del horno de secados de barros a Curtarsa SA.
 - Le exigimos que se cumplan nuestros derechos a disfrutar de un ambiente sano, como marcan los artículos 41 de la Constitución Nacional y el 28 de la Constitución Provincial. En ese sentido, afirmamos que una curtiembre no puede estar emplazada en medio de un pueblo, hace falta un reordenamiento ambiental del territorio que nos permita como vecinos gozar de una buena calidad de vida.
 - Le reclamamos que todos los trabajadores de Curtarsa, más allá de  la decisión tomada en relación a la empresa (cierre o relocalización), sean reubicados inmediatamente en empleos con condiciones sanitarias dignas, respetando su ingreso salarial y antigüedad.


En tanto no haya respuesta a nuestro reclamo, nos mantendremos en estado de movilización permanente.
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Contactos de Prensa de la Asamblea de Luján
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Historia de la organización vecinal en contra de la contaminación

 

La lucha inicial de los vecinos estuvo orientada a la necesidad de contar con agua potable. Con el paso de los años, profundizaron sus conocimientos y acciones en pos del medio ambiente.

 

De vecinos comunes se transformaron, por fuerza de las circunstancias, en ávidos conocedores de cuestiones relacionadas con el medio ambiente. Movidos por la necesidad de encontrar una solución a un problema que atenta de manera directa contra la salud de sus familias y de la comunidad en su conjunto, iniciaron un camino que continúan transitando a pesar de los desplantes del poder político, las amenazas anónimas y el desgaste de sentirse quijotes en una cruzada repleta de molinos de viento.

En Jáuregui, la organización vecinal en torno al problema de la contaminación ambiental comenzó a gestarse a mediados de la década pasada. En aquel momento, la existencia de una serie de casos de metahemoglobinemia en lactantes despertó la luz de alerta entre los pobladores y centró la preocupación en la calidad del agua de pozo que llegaba a las canillas. Ese cuadro médico representa un trastorno sanguíneo que impide al cuerpo el reciclado de la hemoglobina, molécula encargada de transportar el oxígeno que se encuentra en los glóbulos rojos. Entre sus múltiples causas, la metahemoglobinemia puede ocasionarse por el consumo prolongado de agua con elevada presencia de nitritos.

En realidad, en la década del 80 aparecieron los primeros antecedentes de sospechas sobre el mal estado del recurso natural vital para el desarrollo de la vida. En ese momento, sin embargo, no se avanzó en una solución. La mayoría de los vecinos optó por hacer oídos sordos a los indicios de contaminación por nitritos y nitratos y la lucha por el agua potable recién comenzó a gestarse varios años después.

También en los 90, la entonces filial local de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC), hoy rebautizada como Asociación de Lucha Contra el Cáncer (ALUCEC), advirtió un sospechoso incremento de los casos de cáncer en la localidad. 

En ese marco de creciente preocupación, se inició el proceso de organización “empezamos a investigar la calidad del agua de Jáuregui y así nos juntamos entre varios vecinos y conformamos la ‘Comisión H2O por la Vida’”.

En paralelo, cuanto más investigaban sobre el medio circundante, los vecinos autogestionados advertían que la situación resultaba más compleja y grave de lo pensado en un principio. Además de nitritos y nitratos, diversos estudios determinaron la presencia de metales pesados –como cromo- en las aguas subterráneas.

 

 

Unión y reclamos

En octubre de 1994, los vecinos organizados presentaron al entonces intendente vecinalista Silverio Pedro Sallaberry un petitorio acompañado por alrededor de mil firmas. En el escrito ya se señalaba a Curtarsa como responsable de provocar “fortísimas emanaciones que tornan irrespirable y nauseabundo el aire de la localidad, debiendo soportar los vecinos directos las continuas molestias de la actividad permanente de la firma, con el agravante de desconocer si tales ‘olores’ llevan aparejados también posibles consecuencias sobre la salud de quienes habitamos el lugar”.

Por esta razón, los vecinos pedían al jefe comunal que instrumentara “los controles que interprete necesarios para elaborar un mejor cuadro de situación sobre la producción de la empresa, condiciones de salubridad de la explotación, seguridad, control en cuanto al cumplimiento de la legislación ambiental municipal, provincia y/o nacional”.

Sólo seis meses después de ese pedido, los hechos sumaban argumentos a los planteos de los pobladores: Curtarsa arrojó una gran cantidad de líquidos crudos –sin tratamiento- al río Luján, algo que provocó una impactante mortandad de peces, tortugas, lagartos, aves y vegetales de ese curso hídrico.

En esa oportunidad, los análisis determinaron que los efluentes líquidos de la empresa registraban cromo, un metal pesado que puede provocar efectos cancerígenos en las personas, además de graves daños a la naturaleza.

 

La guerra del agua

“Iniciamos las tratativas con el gobierno municipal por la red de agua corriente. En 1995 charlamos de la problemática con el intendente electo, que todavía no se encontraba en funciones, el doctor Prince. En ese momento nos dijo que la prioridad de su gestión iba a ser seguridad, educación y salud, por lo tanto iba a prestar atención a todo este tema. Creo que todos podemos saber qué fue lo que pasó con esas palabras”

Desde el inicio de las gestiones llevadas a cabo por el municipio para dotar a Jáuregui, excluyendo a Pueblo Nuevo, de agua corriente, pasaron varios años y errores técnicos del gobierno encabezado por Prince, hasta que la localidad pudo contar con ese servicio.

En marzo de 1996 se realizó la primera perforación exploratoria con la finalidad de analizar el agua extraída, para su eventual utilización en la alimentación de la red del pueblo.

Ese intento terminó en fracaso: el agua analizada superaba las proporciones admisibles de nitratos y nitritos, ni tampoco de metales pesados como el cromo y el mercurio. A su vez, se detectó un nivel elevado de cadmio, un metal cuya ingesta en altas proporciones, y durante un tiempo prolongado, puede provocar afecciones renales o hepáticas. 

Mientras continuaban los intentos por encontrar agua potable, a principios de 1998 un grupo de vecinos alertó sobre la posible adquisición por parte de Curtarsa de un predio ubicado a unos 200 metros del último pozo exploratorio realizado hasta ese momento. La intención de la firma de capitales italianos era reubicar sus cavas en ese lugar para el depósito de los desechos semisólidos. La oposición de los vecinos, una vez más, logró truncar las intenciones de la curtiembre.

Meses después, las organizaciones hicieron públicas sus objeciones a la decisión del intendente Prince de conectar la red de agua al llamado Pozo 5, ubicado detrás de Curtarsa. Como parte de esa reacción negativa a la determinación del municipio, por esos días los vecinos marcharon hasta el Concejo Deliberante y lograron que los concejales corrigieran las normativas que se aprestaban a votar sobre el tema del agua en Jáuregui y aprobaran, por unanimidad, un proyecto donde se sugería al Departamento Ejecutivo que licitara el Pozo 4.

En mayo de ese año, cientos de vecinos de Jáuregui volvieron a marchar para torcer la decisión política de proveer la red de agua a través del Pozo 5. Acorralado por la presión social, el intendente Prince escuchó los planteos y anunció que conectaría la red al Pozo 4.

 

 “El tema del agua nos llevó a estudiar mucho la cuestión de la contaminación” y advirtieron que “Otro problema, que es difícil de manejar, es la contaminación gaseosa, porque no se puede dejar de respirar, no se puede ir a buscar aire a otro lado”. “Esto fue despertando nuestra atención. El aire resulta un censor natural, porque no hace falta mandarlo a analizar para darse cuenta que a uno le arde la garganta, le duele la cabeza o le sube la presión. Uno se da cuenta que su calidad de vida se deteriora. No es nada agradable recibir una visita de una persona que vive en otra ciudad, con un olor a podrido adentro de tu casa. Sería como hacer las necesidades en el baño, pero con la puerta abierta”. Con esa preocupación central surgió la ONG “Eco Vida Jáuregui”, que en un principio estuvo constituida fundamentalmente por mujeres.

Años después, las entidades relacionadas con la defensa del medio ambiente se nuclearon en la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense (AEVOB), que en la actualidad agrupa a H20, Eco Vida, ALUCEC y el Grupo Scout de la localidad.

 

Investigación periodística: Nicolás Grande, Horacio Papaleo

 

En este anexo presentamos una serie de artículos elaborados por Nicolás Grande y Horacio Papaleo publicados en el periódico El Civismo de Luján. Las investigaciones detallan las distintas aristas que forman parte de las consecuencias de la contaminación ambiental producida por la curtiembre.

 

Listado de artículos:

 

Parte I- Curtidos, curtiembres, Curtarsa

Una mirada económica y técnica del sector curtidor

 

Parte II- Aquel contundente informe de Greenpeace

Elementos contaminantes en los efluentes de Curtarsa

 

Parte III- Ese aire corrosivo con olor a huevo podrido

¿Qué respiran los vecinos de Jáuregui?

 

Parte IV- Una problemática subterránea: el consumo de agua

El uso sin control de un recurso muy preciado

 

Parte V- Los barros y su destino, un problema interminable

Los desechos semisólidos de Curtarsa 

 

Parte VI- La contaminación y sus posibles consecuencias en la salud

El aspecto que más preocupa a los vecinos

 

Parte VII- Accidentes fatales ocurridos en la curtiembre

Los muertos en Curtarsa  

 

Parte VIII- Los afectados puertas adentro de la curtiembre

Testimonios de ex trabajadores de Curtarsa

 

Parte IX- El regalo de las autoridades salientes a Curtarsa

En noviembre de 2007 consiguió el Certificado de Aptitud Ambiental  

 

Parte X- Funcionarios municipales admiten la peligrosidad de Curtarsa

Cromo, fenoles, barros y otras sustancias

 

Parte XI-“En este momento la temática está en ebullición”

Una mirada legal al problema de la contaminación

 

Parte XII-“Yo no iría a vivir a un lugar como Jáuregui”

Un análisis del cromo y otras sustancias utilizadas en curtiembres

 

 

 

 
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