El
surgimiento de las intenciones que permiten la percepción de aquello que vemos,
sentimos y escuchamos, conjugan un todo que debe completarse con la producción de
sentido por medio de algún tipo de estímulo estético que constituya, a manera
de puente, una relación fuerte e inquebrantable entre nosotros y el conjunto de
la realidad común a todas las cosas. Es esta vinculación quizás una de las
razones imprescindibles del arte y la
sociedad, conformando la producción de cultura,
quizás la necesidad de un posible diagnóstico sobre el cual reflexionar cuando
esta relación se ve comprometida, tergiversada o manipulada. La cultura sufre
los duros embates de una sociedad separada de su producción artística…
separación que afecta a todas las partes de la misma, excepto a aquellas que
logran un beneficio concreto de dicha manipulación.
Si
se considera al arte como una experiencia, opuesta al esquema del arte que uno
recibe, se produce un fenómeno muy particular: la creación estética será una
situación espontánea, ya sea individual o colectiva, en que cada componente
social será capaz de afrontar la difícil tarea de descubrir el momento y, en el
tiempo, generar hacia la eternidad disciplinas que evolucionen libremente sin
especialidades ni sectores que lo limiten. El
automatismo al que se ve reducido el arte en ciertos sectores, es causante
de cierta sensación de estatismo o bien anquilosamiento e invita a reflexionar sobre
la verdadera necesidad de los oficios que contienen la expresión espiritual de
cada persona; la repetición y la invasión mediática imponen un marco limitante
para el creador que todos tenemos derecho a ejercitar libremente. Desde esta
postura, El Arte opera contra la creatividad popular, colocando a las producciones
estéticas como bloques de un muro invisible; conformando una gran manifestación
de autoridad que impide la libre expresión de la belleza según y para el
conjunto de todos los hombres, mujeres y niños.
El
poder real que contiene el mundo de la creación artística es temible para los
sectores dominantes, pues este potencial es el que nos deja vislumbrar las
ilimitadas posibilidades que a la mente le faltan alcanzar y es el arte el que
trabaja como lazo de unión entre los hombres. Se convierte en una imperiosa
necesidad la reflexión personal así como también la creación por sí mismo;
convertirse en una herramienta contra el sometimiento de toda forma autoritaria
que ciertas influencias estéticas puedan generar en nosotros.
Con todo, si
el arte es resultado de la vida, debiendo su belleza a la nobleza que esto
representa, al Estado debe su sumisión
a finalidades totalmente extrañas a su vocación universalista; de aquí que Poder
y cultura son dos conceptos diametralmente opuestos, y por ende, el florecimiento
de uno supone la muerte del otro.
A
modo de presentación, el objetivo de este espacio será la difusión de la CULTURA POPULAR. Un reflejo de lo que
consideramos que el arte debe
perseguir como destino social; una
energía de creación colectiva en la que cada capa de edificación cuenta con la
participación activa de todos los miembros de la sociedad. Daremos cuenta de
aquellos ejemplos de fuerzas culturales en eterno estado de rebelión contra la
coerción de instituciones paralizantes; relataremos la aventura estética de
estructuras orgánicas de desarrollo artístico con la mirada firme hacia la
vinculación de todos; y en contra del deseo de reducir toda actividad humana a
un esquema único, que desde el poder, intentan aniquilar el impulso popular de
crear algo totalmente nuevo.
Según
confirma el Sr Guerino Di Tora, director de Caritas Roma, “el desadaptado social no encuentra un motivo para vivir, para
mejorar”. Considerando estas palabras, recoger testimonio de la espontánea
solidaridad fuera de los ámbitos determinados para la caridad, es al menos una inmensa alegría, que aquellos “desadaptados” se organicen, muy pese
al disgusto del Sr Di Tora, para lograr la reciprocidad que sólo puede crear la
verdadera ayuda entre pares. Y es entre las mismas personas, sin órdenes ni
jerarquías, surgiendo en el hastío, que nace el PERIFERICO CULTURAL DE VILLA NOCITO en la ciudad de Bahía Blanca. Alejado de esa famosa
virtud teologal que supone el amor al artificio, en lugar del prójimo,
transformando la realidad impuesta por la psicología del Estado, aquella que
supone la diferencia entre personas y delincuentes, incluidos y excluidos. Es
un espacio que va creciendo como madreselva dentro de la macabra regla de
comportamiento social, donde la marginación que produce la realidad, es la
opción lógica.
Corriendo
en el tiempo, luchando y proyectando el alto vuelo de una construcción plena
del futuro, la comunidad, del barrio, para asumir el compromiso de la
transformación y para que se reconozcan las consecuencias de la marginación y
así revertirlas para anularlas, El
PERIFERICO CULTURAL se convierte en espacio de juego, aprendizaje,
expresión, solidaridad, formación escolar y artística. Otorga desde todos sus
integrantes mucho más que la oportuna caridad para los que menos tienen, aquí
se produce amor, continua y recíprocamente, para todo aquel que se acerque a
este barrio obrero y encontrará seguramente una parte del mundo donde el
sentimiento habla de llevarse más de lo que se deja.
Zuburbios; colectivo cultural multiartístico de Bahía Blanca. Algo así como una
profusión de almas trabajando en conjunto con la esperanza lucida en el
desarrollo de todos los mundos; trabar una unión con la creencia real en las
personas y la necesidad de expresión.
La
juventud quizá sea una virtud fundamental del colectivo; no tener una postura
mesiánica, tanto para el exterior como en el interior del conjunto. Nadie
tiene, ni es, autoridad, no hay un dogma; cada persona necesita su libre
desarrollo, esto no supone decir que la dirección del grupo va de la mano con
modas o vanguardias para lograr esa frescura moderna como vacuidad intelectual
que sólo es superficie, sino que apuesta a la acción más que a la segregación;
el que no produce no prospera, esto no significa una orden si no una
herramienta que deja la experiencia.
Es
un colectivo que conjuga la prepotencia de trabajo ante la apatía general, en
contra de la masividad comunicacional nociva. Al margen de un campeonato
artístico con premio y letra de cambio que supone “libertad cultural”,
Zuburbios se convierte en una propuesta que difiere con un mundo carcelario y
mentiroso. Propuesta con respuesta inmediata para crear otra realidad todos
juntos: ZUBURBIOS ES UN COLECTIVO
CULTURAL DE BAHíA BLANCA para todo(s) el/los mundo(s).
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